La salsa picante fermentada y la salsa picante no fermentada son las dos principales opciones al momento de elaborar (o comprar) salsa picante. A pesar de que los ingredientes son muy similares, los dos procesos resultan en productos muy diferentes.
A continuación, analizaremos las diferencias entre ambas en términos sencillos para que puedas decidir cuál es la mejor opción para ti, o cuándo debes utilizar cada una en tus recetas.
Salsas picantes. ¿Al natural o fermentadas?
Las salsas picantes fermentadas han sido un básico en la cocina durante generaciones. La fermentación suena compleja, pero en realidad, cuando se hace correctamente, es muy simple.
La fermentación es fruto de la descomposición del puré de pimientos para la salsa picante mediante bacterias saludables y enzimas. Esto se hace generalmente sumergiendo el puré de pimientos completamente en salmuera, sellándolo con una tapa hermética y colocando el frasco en un espacio sombreado durante al menos una semana.
¿Tienes prisa? Elabora una salsa sin fermentación
La salsa picante no fermentada es mucho más simple: el puré de pimientos se combina con vinagre. Un buen punto de partida es una mezcla 50-50 de puré de pimientos y vinagre, pero puedes ajustar la proporción para adaptarla a tus preferencias de sabor.
Debido al tiempo requerido para la fermentación, una salsa picante fermentada tardará al menos una semana en estar lista. Algunas recetas implican períodos de fermentación mucho más largos. Una salsa picante no fermentada solo requiere el tiempo que se tarda en medir y combinar los ingredientes. Consulta nuestra sencilla receta de salsa picante de jalapeño como ejemplo de salsa no fermentada.
Las más populares suelen ser las fermentadas
Muchas salsas picantes populares son fermentadas, incluyendo dos nombres conocidos en todos los hogares: Tabasco y Sriracha. No obstante, cuando elaboramos salsas en casa, lo habitual es inclinarse por las salsas sin fermentación, pues son más sencillas de elaborar.
¿La fermentación afecta el sabor?
Las salsas picantes fermentadas son populares por tener mayor complejidad en sus perfiles de sabor en comparación con las no fermentadas.
La fermentación tiene diferentes efectos en cada ingrediente de la salsa picante, lo que resulta en un sabor más estratificado y matizado. Las salsas picantes no fermentadas tienden a tener todos los sabores de los ingredientes de forma más directa y menos sutil o compleja.
¿Cómo afecta la fermentación al picante?
La fermentación tiende a suavizar el picante de los chiles, por lo que las salsas picantes fermentadas suelen ser más suaves y con más sabor. Las salsas picantes no fermentadas tienden a ser más picantes, ya que no han pasado por dicho proceso de fermentación.
¿Cuándo utilizar cada una?
¿Cuándo debes usar salsa picante fermentada? ¿Y cuándo usar salsa no fermentada? En primer lugar, tanto las salsas picantes fermentadas como las no fermentadas son deliciosas y, a menudo, se utilizan indistintamente. Dicho esto, la fermentación aporta muchas propiedades nuevas a una salsa picante, incluyendo notas de umami.
Las salsas picantes fermentadas tienden a añadir profundidad a la experiencia gastronómica que las salsas picantes no fermentadas normalmente no pueden igualar. Si buscas una salsa picante que sea la estrella en un plato más insípido, las salsas picantes fermentadas son una excelente opción.
Las salsas picantes no fermentadas son, sin duda, más fáciles (y rápidas) de hacer en casa. Si quieres explorar las salsas picantes por primera vez, comienza con recetas no fermentadas y avanza desde allí. Las salsas picantes no fermentadas también suelen ser más picantes, así que, si buscas un mayor impacto en el plato, opta por ellas.
Por ir resumiendo, las salsas picantes fermentadas ofrecen un sabor más complejo y suave, mientras que las salsas picantes no fermentadas son más fáciles de hacer y tienden a ser más picantes. Dependiendo de tus preferencias y necesidades, puedes elegir entre ambas opciones para disfrutar de una deliciosa experiencia gastronómica.