A todos se nos ha ido alguna vez la mano con el picante. Ya sea por no probar mientras cocinamos, o por subestimar el poder de un chile, seguro que más de una vez has terminado de cocinar un plato y, al sentarte a la mesa, has sentido que has metido la pata hasta el fondo.
¿Existe entonces alguna forma de arreglar el estropicio? Pues estás de suerte. En este artículo vamos a contarte varios trucos para que puedas corregir el nivel de picante de un plato. De este modo, tu cena de hoy podrá lograr el rango de «comestible». Si has llegado hasta aquí pensando en que vas a tener que tirar a la basura lo que has cocinado, no te alarmes y decide cuál de los siguientes puntos es el más adecuado para rescatar tu plato. Vamos a ello.
5 trucos para eliminar el picante de la comida
Eso que llamamos «picante» tiene realmente un nombre. Aunque hay varias sustancias que suelen dar sensación de picante, la que solemos percibir en la boca y los labios después de ingerir algún tipo de chile se llama capsaicina. La capsaicina está tanto en los chiles frescos como en los secos. Controlarla es relativamente fácil, pues hay otras sustancias que la anulan o incluso la rodean, inhibiendo su efecto.
Conociendo esto, ya podemos hablar de esas otras sustancias que podemos añadir a nuestra elaboración para contrarrestar que se nos haya ido la mano con el chile picante, o alguna especia de turno. Son las siguientes:
Contrasta con ácido
Cualquier picante que provenga de un pimiento picante se puede contrarrestar fácilmente añadiendo una contraparte de ácido. Lo ideal es añadir zumo de limón o lima. No obstante, no solo funciona el ácido cítrico. Puedes equilibrar el sabor añadiendo tomate —triturado mejor que troceado—, o incluso frutas bastante ácidas como la piña.
El vinagre también puede lograr el efecto deseado. Eso sí, decidas lo que decidas, ve añadiendo de poco a poco para asegurarte de que no desbalanceas completamente el sabor. Por norma general, el pH ácido destruye la propia capsaicina, que tiene un pH alcalino. Si quieres hacer un test rápido, prueba una guindilla o cualquier chile picante y luego prueba un poco de zumo de limón disuelto en agua. Funciona casi mejor que la leche.
Arréglalo con lácteos (o con aceite)
Hemos hecho spoiler justo en el párrafo anterior, aunque este truco lo sabe todo el mundo. Todo buen amante del picante sabe que la leche puede equilibrar el picante. Esto ocurre porque las grasas pueden disolver, encapsular o diluir las moléculas de capsaicina.
Si te decantas por los lácteos, te va a valer cualquiera. Queso, leche, mantequilla, nata o crema para batir… tienes para elegir. Productos como el yogur griego, la creme freiche o el ghee también sirven para esta misión. Si ya es tarde para hacer correcciones, un poco de queso rallado puede ser mano de santo para solucionar el estropicio. Además, la acción de la caseína también ayuda a disipar la sensación de calor que da el chile.
Por otro lado, tampoco debes olvidar que las grasas también funcionan. Este truco no es tan conocido, pero funciona igual de bien. Puedes añadir mantequilla de frutos secos, como es el caso de la mantequilla de cacahuete, almendra o sésamo (también conocida como tahini). También una mayonesa puede ser una buena aliada para llevar el plato al punto justo.
Añade un poco de dulce
Aunque no tendrás un efecto tan eficaz como en los casos anteriores, los azúcares pueden servir para neutralizar la sensación de ardor producida por el picante. Eso sí, cambiará el sabor de tu plato, por lo que valora si te sirve o no este truco.
Si tienes un plato muy picante y necesitas corregir, puedes añadir azúcar o un poco de miel. En este caso, debes dejar algo de tiempo para que los sabores se mezclen y el azúcar haga su efecto. El azúcar funciona para contrarrestar la capsaicina porque absorben los aceites. Puede ser muy útlil combinar este truco con alguno más de esta lista.
Contrarresta con cereales
Si todavía no has pensado la guarnición de tu plato, esta puede ser tu salvación. Puedes reducir la sensación de picante de tu plato acompañándolo de arroz, cuscús, quinoa o pasta. Los granos o hidratos de carbono basados en granos absorben las salsas picantes, dando una falsa sensación de que lo que comemos está menos picante.
Corrige con más ingredientes
Aunque no siempre será posible, ya sea por culpa de los ingredientes o del tiempo, existe la posibilidad de que puedas reparar tu plato aumentando la proporción de ingredientes no picantes. Puedes hacerlo añadiendo más verduras, más caldo o incluso más agua. De este modo, podrás reinicar parte del proceso y diluir el picante en más elementos, salvando los muebles.
Eso sí, ten cuidado al reducir. Si eliminas una buena proporción de agua, la capsaicina seguirá ahí, por lo que revivirás su poder picante.
Cómo evitar pasarse de picante en la cocina
Ahora que ya sabemos cómo se puede corregir un plato, vayamos a la prevención. ¿Qué podemos hacer para que no vuelva a pasarnos esto?
Ve poco a poco
A veces, vamos con las prisas y se nos olvida probar lo que estamos cocinando. Y eso es un completo error. Todo buen cocinero que se precie va probando su elaboración para saber en todo momento si hay que hacer algún tipo de corrección.
Del mismo modo, no servirá de nada ir probando si añadimos todo el picante de golpe. Hay que ir dosificándolo hasta el punto justo. Recuerda que algunos chiles secos pueden ir liberando su sabor cuanto más tiempo pasan en el fuego. Por ese motivo, si en algún momento pruebas y crees que te estás pasando de picante, es el momento de retirar los pimientos de la elaboración para no arruinar el plato.
Si no quieres jugártela, añade la mitad de la cantidad de chile que dice la receta original. Luego, conforme vayas probando, decide si merece o no la pena añadir el resto.
Cuidado con cocinar a fuego lento
Cuanto más tiempo se cocine un plato, más líquido se evaporará. ¿Sabes qué significa eso? Que los sabores quedarán más concentrados, aumentando el sabor picante.
Para este punto, el remedio es exactamente el mismo que en el punto anterior. Hay que ir probando cada ciertos minutos. Si te retiras de la cocina para hacer otras cosas, corres el riesgo de que, cuando vuelvas, tu plato sea incomestible por culpa del picante.